Las características de la novela realista española son las siguientes:
a) refleja la realidad con la fidelidad de un espejo;
b) pretende la objetividad a base de la documentación exhaustiva sobre ambientes y costumbres;
c) el autor profundiza en la psicología de los personajes y en la compleja problemática de la sociedad;
d) el narrador es omnisciente, es decir, conocedor de los hechos que relata, pero también de los sentimientos, pensamientos y deseos de los personajes;
e) la novela realista es generalmente comprometida y bajo aparente objetividad, el autor juzga y valora la realidad criticando lo que le parece mal (novela de tesis);
f) el estilo es sobrio e intenta reproducir el habla propia de los diferentes ambientes y personajes, así como la variedad regional.
Otro autor importante es Clarín con su novela La Regenta. No hay novela realista que se le iguale en la minuciosa y certera penetración psicológica. Su mirada es como un acerado bisturí. Implacable casi siempre, ácida y de una tremenda fuerza crítica. Clarín fue, además, un autor de cuentos importante (¡Adiós Cordera!).
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| Emilia Pardo Bazán |
Los cambios sociales que se advierten a partir de 1850 en Europa suponen un alejamiento paulatino de las formas de vida y de la mentalidad románticas, con lo que la burguesía se afianza como clase dominante con su mentalidad práctica y conservadora. A ellos se suman los cambios ideológicos que suponen el positivismo y experimentalismo como corrientes filosóficas, y todo se deja sentir en la literatura, especialmente en su género más cultivado, que será la novela. La novela, siguiendo la estela de países como Francia, Inglaterra o Rusia se considera la mejor forma de describir esa realidad tan minuciosamente analizada por los escritores de la época. En ella el autor pretende la reproducción fiel de la vida del individuo, al que no se presenta aislado, sino inmerso en el ambiente y en la sociedad que le rodea (lo que supone un contraste con la novela romántica, fantástica e imaginativa).
En España, la tradición realista tenía antecedentes en la novela de los Siglos de Oro y en el costumbrismo de la primera mitad del siglo XIX (representado por Fernán Caballero y Pedro Antonio de Alarcón), por tanto, hacia 1870 (año de la primera novela de Galdós) se conocerá otra edad de oro de la novela española.
En España, la tradición realista tenía antecedentes en la novela de los Siglos de Oro y en el costumbrismo de la primera mitad del siglo XIX (representado por Fernán Caballero y Pedro Antonio de Alarcón), por tanto, hacia 1870 (año de la primera novela de Galdós) se conocerá otra edad de oro de la novela española.
Las características de la novela realista española son las siguientes:
a) refleja la realidad con la fidelidad de un espejo;
b) pretende la objetividad a base de la documentación exhaustiva sobre ambientes y costumbres;
c) el autor profundiza en la psicología de los personajes y en la compleja problemática de la sociedad;
d) el narrador es omnisciente, es decir, conocedor de los hechos que relata, pero también de los sentimientos, pensamientos y deseos de los personajes;
e) la novela realista es generalmente comprometida y bajo aparente objetividad, el autor juzga y valora la realidad criticando lo que le parece mal (novela de tesis);
f) el estilo es sobrio e intenta reproducir el habla propia de los diferentes ambientes y personajes, así como la variedad regional.
Los autores más importantes son Galdós y Varela. Galdós es el autor de gama más amplia entre los cultivadores del Realismo. Fue un poderoso pintor de ambientes y de almas de estilo espontáneo y cierto descuido, pero de una expresividad y agilidad geniales. Escribió muchas novelas de tesis (Marianela, Doña Perfecta), históricas (Episodios nacionales) o de la sociedad contemporánea (Tormento, Fortunata y Jacinta).
Valera tiene el estilo más elegante y cuidado de la época realista. Su ideal fue una lengua sencilla y a la vez selecta. Los críticos contemporáneos le reprocharon su excesiva elaboración, inadecuada cuando hace hablar a personajes populares. La tersura de su obra es indudable y posee cualidades como la agudeza, la gracia y la inteligencia. Su obra más conocida es Pepita Jiménez, que posee perfección estilística y penetración cuando se trata de retratar el alma femenina.
Valera tiene el estilo más elegante y cuidado de la época realista. Su ideal fue una lengua sencilla y a la vez selecta. Los críticos contemporáneos le reprocharon su excesiva elaboración, inadecuada cuando hace hablar a personajes populares. La tersura de su obra es indudable y posee cualidades como la agudeza, la gracia y la inteligencia. Su obra más conocida es Pepita Jiménez, que posee perfección estilística y penetración cuando se trata de retratar el alma femenina.
Otro autor importante es Clarín con su novela La Regenta. No hay novela realista que se le iguale en la minuciosa y certera penetración psicológica. Su mirada es como un acerado bisturí. Implacable casi siempre, ácida y de una tremenda fuerza crítica. Clarín fue, además, un autor de cuentos importante (¡Adiós Cordera!).
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| La Regenta de Clarín |
El Realismo deriva en Naturalismo, corriente literaria influida por el positivismo, que consideraba que el ser humano estaba determinado por las leyes de la herencia biológica, el medio social y el momento histórico y, por lo tanto, no era libre. El resultado es una novela cuyos personajes se hallan condicionados por alguno de estos aspectos o por ambos, en su vertiente más exagerada o sórdida, lo que nos hará vivir el mundo bajo seres tarados por una herencia biológica o degradados por condiciones sociales extremas. En España no hay obras propiamente naturalistas, aunque hay pinceladas naturalistas en alguna obra de Emilia Pardo Bazán: Madre naturaleza, Los pazos de Ulloa.



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